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Publicado el 20-08-2008 , por J. J. Marcos
Una encuesta realizada por el Ministerio de Economía señala que el 49% de los ciudadanos ampara que haya ‘trampas’ en los impuestos. Los técnicos de Hacienda advierten de que el fraude fiscal asciende a 240.000 millones. (Ver gráfico)
El español que defrauda al Fisco nunca camina solo. De hecho tiene a medio país detrás de él, según se desprende de un estudio realizado por el Instituto de Estudios Fiscales (IEF), dependiente del Ministerio de Economía y Hacienda. La tradicional picaresca española parece que va en aumento, en vez de tender a desaparecer, y el 49% de los españoles “justifica” el fraude tributario.
Al margen del problema moral que entrañan estas cifras, el trasfondo es un auténtico quebradero de cabeza para las cuentas de la Agencia Tributaria. En un momento en el que la crisis engulle un buen trozo de la recaudación, y en el que la ajustada plantilla inspectora anda revuelta, nada peor podría ocurrir que un repunte del fraude.
Precisamente ayer los Técnicos de Hacienda emitieron un comunicado en el que denunciaban la escasa remuneración de la plantilla ?en contraposición con las autonomías? y estimaban que el fraude fiscal y a la Seguridad Social supera el 23% del PIB, lo que supone 240.000 millones euros.
El amparo a la pillería tributaria ha alcanzado, además, cotas inéditas en la historia reciente. En el año 1995 sólo un 33% de los encuestados por el IEF justificaba el fraude fiscal. En 1998 se alcanzó un mínimo del 28%. En 2006 se llegó al 39% y sólo un año después, al 49%. Esto es, una de cada dos personas entiende que se defraude al Fisco.
Y eso que respondían a preguntas del Ministerio de Economía (que adjudicó el estudio a la empresa Cuanter), algo que podría haber acobardado a los encuestado. El chequeo se hizo entre el 8 y el 30 de noviembre de 2007, con un total de 1.400 entrevistas personales.
Ese 49% se divide en un 41% que asegura que “hay circunstancias en la vida personal o de una empresa que justifican cierto fraude para seguir adelante” y un 8% que estima que se trata de algo “consustancial a los impuestos” que “todos tienden a hacerlo y de ese modo se consigue un cierto equilibrio”.
Los motivos por los que se ampara estas actitudes delictivas también han evolucionado con los años. Por primera vez en la última década, en 2007 la justificación al fraude se da por motivos económicos. Esto es, por necesidad. Atrás quedan las razones morales, las de tipo administrativo (por la impunidad de determinados colectivos) o las que se escudan en la falta de impacto de los impuestos.
Así, para el 34% de los españoles, el motivo principal por el que se defrauda es “la presión fiscal excesiva y la necesidad de trampear para salir adelante”, según relata el informe del IEF. Un 31% opta por las razones administrativas como explicación de la infracción y un 13% apuesta por la “inadecuación entre el esfuerzo tributario realizado y la oferta pública de servicios”. Sólo un 22% cree que detrás de una trampa en los impuestos se encuentra “la falta de honradez y la conciencia cívica” del infractor.
Esta connivencia con el tramposo, de todos modos, no ciega a nadie. El informe también refleja que el español es muy consciente del terrible impacto que tiene en la sociedad el fraude fiscal. Sólo un 5% de los ciudadanos considera que no se provocan consecuencias importantes. Para el 37% lo peor del fraude es que disminuyen los servicios públicos y la prestaciones sociales.
Mientras, un 21% está preocupado por que la pillería de unos “obliga a aumentar la presión fiscal sobre los que cumplen”. Un 15% ahonda en esta cuestión y critica las “injusticias, porque unos tienen que pagar lo de otros”; un 18% siente que se “desmotiva” a los que sí que cumplen y sólo un 4% apunta a las “distorsiones económicas” que se generan en el sistema.
Los males están claros, pero las soluciones no tanto. Un 50% cree que el cumplimiento fiscal ha empeorado en los últimos años. Esta tasa duplica la registrada en el año 2000. El porcentaje de españoles que considera que el cumplimiento fiscal “ha mejorado” ha pasado del 74% en el año 2000 al 50% el pasado ejercicio.
Además, la clase empresarial es señalada por el 45% de los ciudadanos como “colectivo que defrauda habitualmente a Hacienda”, muy por encima de los profesionales liberales, los autónomos, los comerciantes, los rentistas, los agricultores y, por supuesto, los asalariados, sólo señalados por el 1%.
En cuanto al tipo de fraude, los españoles también tienen sus preferencias. Trampear con el Impuesto de Valor Añadido (IVA) sólo es señalado por el 11%, mientras que la economía sumergida es calificada como perjudicial por el 22%. Ahora bien, en 2006 este dato era del 31%. Parece que al tiempo que arrecia la crisis económica, las opiniones firmes ante los impuestos y el fraude flaquean.
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Socios: Financial Times