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Publicado el 25-07-2008 , por D.Gracia
El vicepresidente aclara que no queda margen para más medidas contra la crisis. “No habrá recesión en ningún caso”, aunque el balón pasará “rozando el larguero”, afirmó Solbes. Las cuentas públicas entran en números rojos.
Los síntomas de enfermedad crecen para la economía española. El Gobierno, que hasta ahora había abanderado el mensaje de optimismo, ha decidido rebajar también sus expectativas. El doctor económico del Ejecutivo, el vicepresidente Pedro Solbes, recomienda ahora reposo hasta que pase la tormenta internacional y se subsanen los desperfectos internos.
En el nuevo contexto, Solbes ha decidido dar un giro y situar sus previsiones en la banda de los más pesimistas. “El FMI ?que diagnostica un avance del PIB del 1,8%? queda un poco alto con los datos actuales”, explicaba ayer Solbes. El PIB nacional crecerá un 1,6% este año y un exiguo 1% el que viene, frente al 2,3% previsto por el Gobierno para ambos ejercicios en abril. Esta es, por tanto, la tercera vez en un año que el Ejecutivo recorta a la baja el cuadro económico para 2008, desde el 3,3% inicial.
Tanto Solbes como la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega evitaron la palabra tabú: crisis. Aunque el símil futbolístico de Solbes no suena muy bien: “Estamos rozando el larguero. No llegaremos a la recesión en ningún caso. A crecimientos negativos en algún trimestre, no sabemos...”. En cualquier caso, desde la última recesión en 1993, la economía española no registraba un crecimiento tan bajo como el previsto ayer por Solbes para este año y el que viene.
No más medidas de choque
El “margen de maniobra para hacer frente a la desaceleración” tantas veces proclamado por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se ha agotado. El brillante superávit fiscal se ha esfumado en seis meses, como consecuencia del desplome inmobiliario y el parón del consumo.
Las arcas públicas ya no reciben ingresos con la alegría de hace unos meses y Solbes ya adelantó ayer que en el próximo ejercicio los números rojos del Estado alcanzarán el 0,34% del PIB (3.865 millones de euros).
Con este entorno de debilidad económica, que no se superará, según el Gobierno, hasta el segundo semestre de 2009, Solbes advierte que los Presupuestos Generales del Estado para el próximo ejercicio serán “claramente austeros en todas sus partidas, excepto en aquellas que puedan relanzar más la economía y las dedicadas a la protección social”.
“Las medidas de carácter discrecional las realizamos con la deducción de los 400 euros y no hay margen de maniobra para más”, sentenció Solbes.
Su contundencia choca con el reiterado compromiso de Zapatero de no renunciar a una sola de sus políticas sociales. Y también dilapida parte las aspiraciones de las comunidades autónomas y ayuntamientos para rascar al Estado un nuevo compromiso de financiación que amplíe los recursos actuales. “Nadie va a tener el 100% de lo que quiere”, aclaró Solbes, porque es una negociación “multilateral” y porque el dinero “habrá que negociarlo en su momento” en función de las “disponibilidades presupuestarias”.
Nos encontramos ante “la situación económica más compleja de la última década, pero España está mejor preparada que nunca”, reitera el titular de Economía. El encarecimiento del crudo, el euribor y la crisis financiera son los factores que explican, según el Gobierno, su drástico cambio de parecer. La deuda de las familias y las empresas, la inflación o el desplome inmobiliario no aparecieron en la comparecencia de Solbes.
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